
El nombre del lugar donde empezó a vincularse con el voley poco pareciera estar relacionado con este deporte. Pero él empezó ahí. Cuando Genaro López arrancó en el 77 Fútbol Club de Morón, probablemente no imaginó que con el tiempo se convertiría en un fanático de las estadísticas, algo que en aquella época no se valoraba y hoy en día es fundamental en cualquier equipo. Él es el estadígrafo de la Selección y de Bolívar.
A medida que fueron pasando los años y Genaro terminó la secundaria, surgió una nueva pasión: la de los números relacionados con el deporte. Así, a pesar de no poder terminar la carrera de análisis de sistemas, allá por los ´90 empezó a volcar estas ideas en unas planillas hechas a mano. Es que en aquella época no tenía las facilidades que ahora le brinda la computación. “Las máquinas eran realmente muy lentas. No existía el Excel todavía. Lo primero que use fue el Lotus”, recuerda.
El Mundial en Brasil fue la primera experiencia importante en el tema: “es el primer recuerdo de que en una competencia internacional entregaran hojas con datos, con el seguimiento individual de cada uno de los jugadores. Me las traje todas”.
Estar sentado e ingresar datos en una computadora durante 15 horas suena bastante cansador. Seguramente entre partido y partido habrá tenido descanso pero la pasión de Genaro López por este trabajo lo llevó a mantenerse firme durante varias jornadas de voley olímpico: “En los Juegos (Atenas 2004), hacía hasta seis partidos por día, sentado en el mismo asiento, desde las 9 de la mañana hasta las 12 de la noche”.
Hoy se pasa horas y horas viendo videos, analizando rivales y cargando información en su computadora portátil. Qué hace determinado atacante cuando tiene la pelota más separada, qué hace cuando no tiene espacio, le pega fuerte, usa el bloqueo… Genaro anota todo, no se le escapa nada. En el voley generalmente cada punto dura menos de un minuto. No tiene demasiado tiempo para mirar el juego porque al mismo tiempo debe escribir lo que está viendo. “Son hasta siete u ocho dígitos por cada pelota que toca cada jugador. Por ejemplo, ante un saque yo tengo que detallar si es de potencia o flotado, desde dónde y hacia dónde…”, explica.
En la actualidad, ya sea con las Águilas o con la Celeste y Blanca, se entrega a este deporte como lo hizo desde que era joven. La competencia es permanente y el tiempo libre es escaso. Pero eso no importa, siempre que el calendario disponga que haya un torneo para jugar, Genaro estará allí, sereno, estudiando cada detalle y haciendo su aporte a este juego que lo apasiona tanto.
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