
Marcelo Tinelli quería un emprendimiento deportivo para su ciudad, más allá de la maratón que organizaba año tras año. En la actualidad es el equipo más ganador de la historia del voley argentino pero su origen estuvo en aquella liga 2002-2003. En esa temporada nació como Bolívar Signia y enseguida dejaría su nombre grabado entre los campeones del torneo más importante a nivel local.
"Vinimos para quedarnos" by Voley de Primera
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La fase regular fue para Rojas Scholem, que, ante la presencia de Tinelli en Bolívar, contó con el apoyo comercial de Mario Pergolini. A pesar del liderazgo del último campeón, Bolívar avisaba que era un equipo fuerte. Terminó segundo y le ganó los dos partidos al equipo de Hugo Conte.
Ya en etapa de definición, en cuartos de final los de Castellani superaron a Vélez sin perder ningún partido. En semis los cordobeses de Alianza volvieron a estar cerca de la hazaña. En la temporada anterior habían estado cerca de eliminar a Rojas y ahora le peleaban de igual a igual al poderoso equipo bolivarense. Ganaron uno de los dos partidos de visitante pero Bolívar le ganó el tercero en tiebreak en Jesús María y lo definió en el cuarto. Las Águilas, como se habían apodado, llegaban a la final. Por el otro lado Rojas, con la base del campeón 2001-2002, volvía a mostrar su chapa de candidato en victorias fáciles ante Olympikus y River.
La presen
cia de Tinelli y Pergolini había revolucionado la liga pero la final tuvo matices que poco tienen que ver con el voley. Dado que ambos conductores venían con una competencia feroz por el rating televisivo y ambos venían fogoneando esa disputa con declaraciones en los programas de chimentos, la cobertura mediática de la final contó con la presencia de noteros más habituados a generar polémicas entre vedettes que a entrevistar a deportistas.
cia de Tinelli y Pergolini había revolucionado la liga pero la final tuvo matices que poco tienen que ver con el voley. Dado que ambos conductores venían con una competencia feroz por el rating televisivo y ambos venían fogoneando esa disputa con declaraciones en los programas de chimentos, la cobertura mediática de la final contó con la presencia de noteros más habituados a generar polémicas entre vedettes que a entrevistar a deportistas. Y la historia fue bien de película. Rojas ganó los dos primeros partidos en La Fortaleza pero ahora el campeón tenía un clásico en la misma provincia. El estadio República de Venezuela convocó a todos los bolivarenses que, empujados por el hijo pródigo de la ciudad, se fanatizaron con su equipo y vieron como Bolívar empataba la serie. En el medio Rojas sintió la ausencia de Gustavo Porporatto, que no jugó porque en un accidente fallecieron su madre y su hermano menor.
La serie volvía a Rojas y se ponía picante. Tinelli le dijo a Intrusos que el estadio era “un galpón”. Julio Vargas, presidente del club Sportivo, donde los campeones hacían de local, declaró al conductor "persona no grata" y le comunicó a la Federación que no lo iban a dejar entrar a su cancha. Pergolini rápido también habló: "Ese estadio se hizo con el esfuerzo de mucha gente y no todos tienen un director rico. Espero que tu equipo no termine como el Badajoz".
En definitiva ese quinto partido sería el del quiebre. Bolívar ganó 3 a 1 con 35 puntos de Pezao y un cuarto set que terminó 40 a 38.
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