
Como en la política, el deporte cubano genera opiniones favorables y opiniones en contra. En ese sentido, en su momento el voley fue uno de los deportes más fomentados por el gobierno de Fidel Castro, que además socializó la práctica deportiva con el objetivo de llegar a toda la población, algo que quedaba restringido a los sectores más pudientes antes de 1959. Sin embargo, la búsqueda de mejoras económicas ha llevado a muchos jugadores de voley a desertar de competencias internacionales con su selección para radicarse en ligas más poderosas como la italiana.
Campeones de la Copa del Mundo en 1989, de la Liga Mundial en 1998 y de la Copa de Grandes Campeones en 2001, los cubanos tuvieron su época de oro en los ´90. Seguramente, mucho del desarrollo del voley cubano tuvo que ver con la aparición del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) en 1961, entidad que promovió la construcción de instalaciones deportivas en toda la isla. Con el tiempo llegaron a ser más de 12.000, abriendo el deporte a todos los cubanos desde edad escolar.
La historia de las deserciones comenzó a fines de los ´90 pero la más fuerte fue en 2001. Los caribeños venían de ganar la Copa de Grandes Campeones y tenían uno de los mejores equipos de su historia. Tentados por los jugosos contratos de la liga italiana Leonel Marshall, Ihosvany Hernández, Ramón Gato, Angel Dennis, Jorge Luis Hernández y Yasser Romero huyeron de un torneo amistoso en Bélgica y hasta el día de hoy permanecieron en los clubes más importantes de Europa, muchos en Italia pero también en Rusia. Ya con casos más esporádicos el éxodo continuó en 2004, cuando Yosleider Cala, Javier Brito y Maikel Salas escaparon del equipo nacional. Un año después lo hizo Javier González. Pero no terminó allí: a mediados del 2007 Yasser Portuondo y Raidel Poey abandonaron las filas de la selección en una gira por Bulgaria. El último caso fue en 2008 cuando el juvenil Guillermo Roberto Cabrera Pérez, una de las promesas del voley cubano, fue detenido en una prisión en Chiapas después de desertar del seleccionado nacional en un torneo en Méjico.
Con tantas ausencias, el entrenador Orlando Samuels se mostró favorable a la inserción de los jugadores cubanos en las principales ligas del mundo: "Pienso que el juego es lo más completo para desarrollarse en cualquier deporte colectivo y para eso es imprescindible participar en una liga internacional o nacional que tenga nivel".
Con una nueva generación de jugadores, Cuba quiere volver a meterse entre las potencias del voley mundial. Fue subcampeón en Italia. Le apunta a Londres…
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