lunes, 18 de octubre de 2010

Campeones 4 - Náutico Hacoaj


Dos sets arriba y 24-21 en el tercero eran motivos suficientes para empezar a festejar. Así lo entendían los jugadores de Olympikus de Azul y sus casi dos mil hinchas que presenciaban la final en el gimnasio Sagrada Familia, con capacidad para la mitad de ese número. Pero dicen que nunca hay que cantar victoria. Náutico Hacoaj, que parecía muerto, dio vuelta el partido y se quedó con la cuarta Liga Argentina en una de las finales más recordadas de su historia.

Líder de la fase regular, los porteños ganaron 24 encuentros y sólo perdieron seis. Con el armador de 31 años Hernán Ferraro y el opuesto venezolano Ronald Sarti como figuras, vencieron a Regatas de San Nicolás en cuartos y a Club de Amigos en semis.

La serie final 1999-2000 se caracterizó por la paridad entre los dos equipos. Sarti marcó 40 puntos para que Hacoaj se lleve el primer juego. Olympikus empató en el segundo, con 3.500 espectadores en el Héctor Etchart de Ferro, dónde los de la colectividad hicieron de local. Luego, los futuros campeones se pusieron 2 a 1 en el único partido que se ganó en sets corridos. Y en el cuarto, con victoria de Olympikus en Azul, la cosa ya empezó a ponerse caliente: cuando los jugadores de Hacoaj entraban a la cancha, un hincha le dio una patada en la rodilla a Enrique Valle y en el tercer período algunos petardos cayeron cerca del árbitro principal.

"Jugamos con la gente encima. Cuando vas a sacar te pegan con una corneta en la cabeza, o te agarran de la camiseta, y así se hace todo muy difícil. Sabemos que es un estadio peligroso pero no tenemos miedo de volver a jugar acá, porque más allá de las agresiones verbales que podemos recibir, el veedor fue muy claro cuando dijo que ante cualquier suceso extraño, suspende el partido", decía Valle, de Hacoaj, en la previa del quinto partido.

Y la definición no fue menos de lo que había sucedido hasta ese momento. En la madrugada de la noche anterior, "La 7", la barra brava azuleña, organizó una batucada en las puertas del hotel de los visitantes. Pero lo peor ocurrió el mismo día del partido. El chofer que debía ir a buscar a Hacoaj fue amenazado con armas de fuego en una estación de servicio. Los jugadores tuvieron que llegar a la cancha en patrulleros. Después, llegaría el increíble partido: los jugadores de Olympikus se abrazaban con el 24 a 21, la arenga del entrenador Mariano Silberstein, las jugadas mal definidas por Maly, Porello y compañía, y Hacoaj que lo daba vuelta con 34 puntos del imparable Sarti. Pero todavía quedaba un ingrediente en la polémica final. La bronca de la hinchada de Olympikus llevó a que varios simpatizantes arrojaran sillas desde la tribuna superior. Los de Capital no pudieron festejar tranquilos y debieron volverse como habían llegado: en patrulleros.

2 comentarios: