
Más de dos mil personas en el SAFA, casi cinco mil en la plaza San Martín, rezaban para que esta vez no se les escapara el título. Como la temporada anterior cuando perdió increíblemente con Hacoaj, Olympikus de Azul tenía la chance de salir campeón y no la quería dejar pasar.
Si bien la franquicia azuleña tenía pocos años en la Liga, la ciudad tenía un pasado exitoso, con Chacarita de Azul, ganador del viejo torneo en 1992 y 1993 y con Azul Voley, en 1994.
Para la 2000-2001, los dirigidos por Jon Uriarte se reforzaron con el brasileño Rodrigo “Rodrigao” Juliani, con el central Diego Scrocca y con Luciano Combes. En cuartos de final le ganaron a la UBA y en semis se tomaron revancha con Hacoaj y lo eliminaron en Buenos Aires. Club de Amigos, el rival en la final, había terminado primero en la fase regular y en semis había dejado atrás a Obras de San Juan, campeón del torneo Súper 4.
Olympikus arrancó la serie final sólido, haciéndose fuerte en Azul, dónde se puso 2 a 0. Todo se vivía con mayor calma respecto de las últimas finales, aunque en el segundo partido la temperatura la subieron los jugadores. Estaban 23 iguales en el segundo set, cuando a Jabif, de Amigos, le dieron malo un remate que tocó el bloqueo y picó adentro. Fue 24-23 para Olympikus y después 25-23 por una tarjeta amarilla a Lucio Oro, que en su protesta se colgó violentamente de la red. Luego, en el comienzo del tercer parcial, Jabif bloqueó a Rodrigao y lo gozó, insultos incluidos. El brasileño, Soto y Peralta se cruzaron de lado para agarrar al Turco, que le puso una mano en la cara a Soto en el medio del tumulto. Tuvo que entrar personal de seguridad para separar. Jabif fue expulsado y Soto sólo recibió una amarilla.
La serie se mudaba a Buenos Aires, más específicamente al CeNARD, dónde Amigos iba a descontar pero con la bronca por el partido anterior. "Acá los árbitros dirigen según el equipo. Aplican el reglamento de una manera con algunos y de otra con otros. Por lo que me expulsaron a mí el viernes, tendrían que haber echado a Maximiliano Peralta y a Camilo Soto”, decía Jabif un día después. Y el DT Memo Giselli, no se quedaba atrás: "si la final la juegan los dos mejores equipos, los árbitros también deberían ser los mejores. Todos tenemos que ser profesionales y a ellos los vi llegar a Azul una hora antes del partido... Pero mejor no hablo más porque si no parecemos llorones".
Con el clima que parecía acercarse al de la última final, el cuarto partido resultaría clave. Fue el más parejo y lo ganó Olympikus 3 a 2. Rodrigao la descoció con 29 puntos y fue la gran figura.
Había
que definir la historia en Azul, ciudad que volvía a demostrar su pasión por el voley. Los dos mil hinchas en el estadio, los cinco mil viendo el partido en pantallas gigantes en la plaza, todos apoyando al equipo de la ciudad. Tras un primer set parejo, que se llevó ajustadamente Club de Amigos, Olympikus demostró que aquella iba a ser su temporada y arrasó en los parciales siguientes. La ciudad de Azul volvía a ser campeón argentino de voley.
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