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| Rubén Acosta, el Padrino del voley internacional |
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| El zurdo Darraidou arriba de una torre de alegría |
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| Rubén Acosta, el Padrino del voley internacional |
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| El zurdo Darraidou arriba de una torre de alegría |



La selección brasileña podrá haber conseguido muchos títulos pero una de las razones de su éxito es la Superliga. El torneo que se juega desde 1994 es el semillero de los cracks que luego han pasado por la verdeamarelha. Giba en Chapecó, Dante en el Vasco, Vissotto en Unisul, son algunos de los grandes jugadores que se hicieron en la Superliga y luego ganaron el oro en los Juegos Olímpicos de Atenas o el Mundial de Italia hace un mes.
Además la competencia más importante del voley brasileño convoca multitudes. En ese sentido las últimas dos finales fueron jugadas en estadios con mayor capacidad para que concurriera mucho público. En 2009 Cimed venció con el Vivo Minas en el Maracanazinho de Río de Janeiro, que puede albergar hasta 11.800 espectadores. Y en mayo de este año llegaron a su tetracampeonato ante Montes Claros en el Gimnasio Ibirapuera de San Pablo.
La temporada 2010/2011 será la mejor en muchos años. Once de los catorce campeones del Mundial de Italia jugarán la Superliga. Los únicos que continuarán en Europa son Dante, Joao Paulo y Theo. La vuelta de jugadores como Vissotto o Murilo, que todavía podrían firmar contratos más altos en Italia, convierte a la liga brasileña en una de las mejores del mundo.

a clasificatoria a las finales continentales, cuatro parejas argentinas de beach voley.
La victoria internacional de Bolívar frente al Cimed de Brasil, la coronación sudamericana del gigante bonaerense, invitan a acompañar al voley argentino que retornará a partir del jueves a su competencia local con la Copa ACLAV. 
Dulces por el éxito reciente, los de Weber deberán bajar a la tierra y ganar ante Boca para clasificar al cuadrangular final. El Xeneixe tiene ventaja por cantidad de sets. Con Pescadores de Gualeguaychú, que todavía no ganó, se completará la tercera fecha del grupo 1, que debía jugarse en Bolívar pero será en la cancha de Náutico Hacoaj en Tigre. Según el diario bolivarense “La Mañana”, el cambio de escenario se efectuó para reducirle gastos de traslados a los otros equipos.
Por la zona 2, UPCN, tercero en el Sudamericano, buscará su pase al Final 4 ante Puerto San Martín. Villa María todavía tiene chances pero depende de una derrota de los sanjuaninos, que serán locales en tanto los partidos se disputarán en el Aldo Cantoni.
Ya clasificado al
cuadrangular final que organizará en San Fernando, Buenos Aires Unidos es el que tendrá menos presiones. En el grupo 3 enfrentará a Chubut Voley y a Gigantes de Sur, que buscarán mejorar de cara a la Liga. Debían jugar en Trelew, donde los de Dileo suelen hacer de local pero con el objetivo de fomentar el deporte en el interior de su provincia, el gobierno local pidió que se jugara en el nuevo polideportivo de Trevelin.
Por último, en norte del país se definirá el grupo 4. La Unión de Formosa, que desde la última semana cuenta con el mundialista Gustavo Scholtis, y Sarmiento son los que más posibilidades tienen de clasificar. Sin embargo, Jorge Elgueta, entrenador de los chaqueños, remarcó que este torneo debe servir para “pulir tácticamente al equipo, para el principal objetivo que es la Liga Nacional”. La serie la completa Instituto Carlos Pellegrini, que será el anfitrión en su estadio en Tucumán.
Fixture de la última fecha de la Copa ACLAV
Como en la política, el deporte cubano genera opiniones favorables y opiniones en contra. En ese sentido, en su momento el voley fue uno de los deportes más fomentados por el gobierno de Fidel Castro, que además socializó la práctica deportiva con el objetivo de llegar a toda la población, algo que quedaba restringido a los sectores más pudientes antes de 1959. Sin embargo, la búsqueda de mejoras económicas ha llevado a muchos jugadores de voley a desertar de competencias internacionales con su selección para radicarse en ligas más poderosas como la italiana.
Campeones de la Copa del Mundo en 1989, de la Liga Mundial en 1998 y de la Copa de Grandes Campeones en 2001, los cubanos tuvieron su época de oro en los ´90. Seguramente, mucho del desarrollo del voley cubano tuvo que ver con la aparición del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) en 1961, entidad que promovió la construcción de instalaciones deportivas en toda la isla. Con el tiempo llegaron a ser más de 12.000, abriendo el deporte a todos los cubanos desde edad escolar.
La historia de las deserciones comenzó a fines de los ´90 pero la más fuerte fue en 2001. Los caribeños venían de ganar la Copa de Grandes Campeones y tenían uno de los mejores equipos de su historia. Tentados por los jugosos contratos de la liga italiana Leonel Marshall, Ihosvany Hernández, Ramón Gato, Angel Dennis, Jorge Luis Hernández y Yasser Romero huyeron de un torneo amistoso en Bélgica y hasta el día de hoy permanecieron en los clubes más importantes de Europa, muchos en Italia pero también en Rusia. Ya con casos más esporádicos el éxodo continuó en 2004, cuando Yosleider Cala, Javier Brito y Maikel Salas escaparon del equipo nacional. Un año después lo hizo Javier González. Pero no terminó allí: a mediados del 2007 Yasser Portuondo y Raidel Poey abandonaron las filas de la selección en una gira por Bulgaria. El último caso fue en 2008 cuando el juvenil Guillermo Roberto Cabrera Pérez, una de las promesas del voley cubano, fue detenido en una prisión en Chiapas después de desertar del seleccionado nacional en un torneo en Méjico.
Con tantas ausencias, el entrenador Orlando Samuels se mostró favorable a la inserción de los jugadores cubanos en las principales ligas del mundo: "Pienso que el juego es lo más completo para desarrollarse en cualquier deporte colectivo y para eso es imprescindible participar en una liga internacional o nacional que tenga nivel".
Con una nueva generación de jugadores, Cuba quiere volver a meterse entre las potencias del voley mundial. Fue subcampeón en Italia. Le apunta a Londres…
Si Olympikus de Azul fue el ejemplo de la fusión entre una empresa y una ciudad, luego copiado muy exitosamente Bolívar, la temporada 2001-2002 fue el turno de la unión de un club con tradición metropolitana y una ciudad de la provincia de Buenos Aires: Rojas Scholem. Tal como había ocurrido con Luz y Fuerza y con Olympikus, todo el pueblo se fanatizó con su equipo y eso, sumado al buen equipo que se había formado redundó en el título de campeón de Liga.
Juan Manuel Barrial, entrenador de Scholem, fue uno de los gestores del proyecto, que reunió a jugadores de Selección como Bidegain, Ferraro, Peralta y al histórico Hugo Conte. Ganaron fácil la fase regular y se quedaron con el Super 4, que esa temporada se hizo en La Rural. En ese torneo, que funcionaba como reclasificación para los mejores cuatro equipos de la temporada regular, Rojas superó a Vélez, River y Club de Amigos. Así, se enfrentaría en cuartos de final con el peor clasificado, que era Alianza de Jesús María. Sin embargo, la serie fue más que complicada para los futuros campeones. Con dos partidos por bando, todo se definía en Rojas. Los de Barrial necesitaron de un tiebreak para poder vencer a los cordobeses, que incluso estuvieron match ball. Aquel quinto set terminó 18 a 16.
Ya en semifinales, se hicieron más fuertes y dejaron atrás a Vélez en cuatro partidos. Por su parte, la UBA, campeón metropolitano en 2001, había sorprendido eliminando a equipos importantes como Club de Amigos y Olympikus, el último campeón.
La serie final arrancó en “La Fortaleza”, un reducto difícil para cualquier equipo en aquella temporada. Los dos mil hinchas, muchos agarrados de sus tirantes y flameando sus banderas rojas le ponían al escenario el color y la emoción típicas del futbol. Fue 3 a 0 para Rojas, contundente. Como todo el año, Ferraro fue un armador excepcional a pesar de su 1,70 m de altura, Conte aportó la magia de siempre y Bidegain sumó en el goleo.
En el segundo par
tido la UBA necesito de 42 puntos de Leonardo Patti para doblegar a su rival en cinco sets. Pero dependían mucho de su jugador principal. Y en el tercer juego, cuando se lesionó el armador cubano Cao Herrera, los problemas para los porteños aumentaron. El cuarto match podía ser el definitivo y la gente de Rojas lo sabía. Más de 2.500 hinchas llenaron “La Fortaleza” esperando el título que coronara la pasión que se había incrementado durante toda esa temporada. 25-21 y 25-20 fueron los primeros dos sets. La UBA estaba casi derrotada. En el tercero Rojas siguió con la misma actitud arrolladora: 4-1, 9-2, 12-4, 19-10... la diferencia era indescontable, el campeonato quedaba en casa. Como todos los campeones bonaerenses que había tenido la Liga, la fiesta continuo en la Plaza del pueblo.
Y la final será entre los dos equipos más fuertes del Sudamericano: el argentino Bolívar y el brasileño Cimed. Porque si bien UPCN está varios escalones por encima de los clubes paraguayos, uruguayos o chilenos que han participado en este certamen, todavía está por debajo de los finalistas. Con los bonaerenses tiene un record negativo de 12-2 y con los catarinenses perdieron 3 a 1 en la fase de grupos.
Ayer los sanjuaninos le hicieron partido a Bolívar en los primeros dos sets pero se rindieron en el tercero y terminaron cayendo 25-22, 25-20 y 25-15. Solé complicó con su servicio, De Cecco aportó su precisión en el armado y Pereyra fue el goleador de la noche con 20 puntos, incluido el que cerró el partido.
Más fácil aún fue para Cimed, que destrozó a Deportivo Colón 25-14, 25-14 y 25-15. Los paraguayos venían de perder el viernes un amistoso con el Sub 18 de Bolívar... Marcos Pacheco, entrenador de los ganadores, se dio el gusto de hacer ingresar a los suplentes para darle descanso a los mundialist
as Bruno Rezende, Eder y Joao Paulo.
Hoy a las 18hs UPCN irá por el tercer puesto ante Colón y a las 21hs los bolivarenses podrán disfrutar de un partido de nivel internacional: la final entre el seis veces campeón argentino Bolívar y el cuatro veces campeón brasileño Cimed. Es un buen desafío para los de Weber y por si fuera poco el ganador jugará el Mundial de Clubes en Diciembre.

Cuando hoy a las 18hs algún jugador de Cimed o de Deportivo Colón lance la pelota y saque, ese será el comienzo de las semifinales del Sudamericano de Clubes que entrega una plaza para el último gran torneo del año: el Mundial en Doha en Diciembre.
Los brasileños de Cimed son favoritos en el primer partido. Son los últimos campeones, ganaron cuatro de las últimas cinco Superligas de su país y terminaron primeros en la fase de grupos en San Juan, dejando segundo a UPCN. Por su parte los paraguayos de Colón llegaron a esta instancia gracias a la victoria sobre Nacional Football de Uruguay pero cayeron en sets corridos cuando se enfrentaron con el rival fuerte de su zona: Bolívar.
La segunda semifinal será bien argentina. UPCN y Bolívar, finalistas de la última Liga Nacional, volverán a verse las caras. Los de San Juan vienen de perder contra Cimed, mientras los bonaerenses ganaron su grupo sin ceder ningún set. El último antecedente entre ambos equipos, la final de Liga, deja mejor parados a los de Weber: ganaron 4 a 1 la serie al mejor de siete. 21.10hs empezará el partido.
Esta fase final, a disputarse en Bolívar, contará con la presencia de ocho jugadores que vienen de jugar el Mundial de Selecciones en Italia. Entre ellos, tres campeones: los brasileños Bruno Rezende, Eder y Joao Paulo (Cimed), más los argentinos Demián González (UPCN), Luciano De Cecco, Lucas Ocampo, Federico Pereyra y Sebastián Solé (Drean Bolívar).
El campeón del Sudamericano tendrá el privilegio de representar al continente en el Mundial de Clubes en Doha, del 14 al 21 de Diciembre. Hasta ahora nunca un equipo argentino tuvo la posibilidad de participar en esa competencia.

Si bien la franquicia azuleña tenía pocos años en la Liga, la ciudad tenía un pasado exitoso, con Chacarita de Azul, ganador del viejo torneo en 1992 y 1993 y con Azul Voley, en 1994.
Para la 2000-2001, los dirigidos por Jon Uriarte se reforzaron con el brasileño Rodrigo “Rodrigao” Juliani, con el central Diego Scrocca y con Luciano Combes. En cuartos de final le ganaron a la UBA y en semis se tomaron revancha con Hacoaj y lo eliminaron en Buenos Aires. Club de Amigos, el rival en la final, había terminado primero en la fase regular y en semis había dejado atrás a Obras de San Juan, campeón del torneo Súper 4.
Olympikus arrancó la serie final sólido, haciéndose fuerte en Azul, dónde se puso 2 a 0. Todo se vivía con mayor calma respecto de las últimas finales, aunque en el segundo partido la temperatura la subieron los jugadores. Estaban 23 iguales en el segundo set, cuando a Jabif, de Amigos, le dieron malo un remate que tocó el bloqueo y picó adentro. Fue 24-23 para Olympikus y después 25-23 por una tarjeta amarilla a Lucio Oro, que en su protesta se colgó violentamente de la red. Luego, en el comienzo del tercer parcial, Jabif bloqueó a Rodrigao y lo gozó, insultos incluidos. El brasileño, Soto y Peralta se cruzaron de lado para agarrar al Turco, que le puso una mano en la cara a Soto en el medio del tumulto. Tuvo que entrar personal de seguridad para separar. Jabif fue expulsado y Soto sólo recibió una amarilla.
La serie se mudaba a Buenos Aires, más específicamente al CeNARD, dónde Amigos iba a descontar pero con la bronca por el partido anterior. "Acá los árbitros dirigen según el equipo. Aplican el reglamento de una manera con algunos y de otra con otros. Por lo que me expulsaron a mí el viernes, tendrían que haber echado a Maximiliano Peralta y a Camilo Soto”, decía Jabif un día después. Y el DT Memo Giselli, no se quedaba atrás: "si la final la juegan los dos mejores equipos, los árbitros también deberían ser los mejores. Todos tenemos que ser profesionales y a ellos los vi llegar a Azul una hora antes del partido... Pero mejor no hablo más porque si no parecemos llorones".
Con el clima que parecía acercarse al de la última final, el cuarto partido resultaría clave. Fue el más parejo y lo ganó Olympikus 3 a 2. Rodrigao la descoció con 29 puntos y fue la gran figura.
Había
que definir la historia en Azul, ciudad que volvía a demostrar su pasión por el voley. Los dos mil hinchas en el estadio, los cinco mil viendo el partido en pantallas gigantes en la plaza, todos apoyando al equipo de la ciudad. Tras un primer set parejo, que se llevó ajustadamente Club de Amigos, Olympikus demostró que aquella iba a ser su temporada y arrasó en los parciales siguientes. La ciudad de Azul volvía a ser campeón argentino de voley.

1984 fue el inicio del mandato de Rubén Acosta en la Federación Internacional pero es sólo una de las coincidencias con la obra de George Orwell. Los 24 años al frente de la máxima entidad del voley fueron una muestra del poder que ostentó el mejicano, comparable con el que ejerce el Gran Hermano del novelista nacido en la India.
Así como el máximo líder de Oceanía ejerce un control casi permanente sobre los habitantes de aquella historia, Acosta se rodeó de un círculo de dirigentes afines a sus intereses, que llegaron a temer denunciarlo cuando alguna acusación salpicó su gestión en la FIVB.
Hay quienes dicen que durante el 29º Congreso Ordinario en 2004, preocupado por las acusaciones por adulteración de balances y cobro de comisiones por venta de derechos de televisión por 30 millones de dólares, armó un operativo de seguridad para ingresar al hotel dónde se celebraba dicho encuentro e hizo ingresar a la sala cerca de 40 efectivos de seguridad. Inclusive se dice que los teléfonos de las habitaciones de los residentes al Congreso estaban intervenidos y que aquellos que debían hacer llamados debían hacerlos desde la recepción.
Uno de los que impulsó la cruzada contra Acosta fue el argentino Mario Goijman, que lo denunció por quedarse con dinero del Mundial realizado en Argentina en 2002. El presidente de la Federación Argentina reclamaba el 10% del contrato de TV que se había firmado por cuatro millones de dólares con la empresa ESPN. Apelando a su liderazgo verticalista, Acosta expulsó a Goijman e inhabilitó a la Selección Argentina para jugar los torneos más importantes.
Cuando en 2005 la organización Play the Game premió a Goijman por sus denuncias, una docena de dirigentes europeos fueron consultados sobre las cuentas de la Federación y todos le dieron la razón a Goijman, pero pidieron que sus nombres no fueran revelados, pues temían correr la misma suerte que el argentino. Acosta ya había amenazado: el peruano Luis Moreno, presidente de la Confederación Sudamericana, había sido expulsado por negarse a sancionar a la Federación Argentina.
Otro que también fue desplazado por la política de Acosta fue el suizo Jean Pierre Seppey, durante muchos años la mano derecha del mejicano. Sus denuncias incluían amantes, cabarets, limusinas, autos lujosos, premios comprados y hasta periodistas pagos. Concretamente Seppey hablaba de la relación secreta de Acosta con la jugadora rusa Kratcheva, del Mercedes Benz que se compró con las comisiones que se quedaba y de la mansión suiza de un millón de dólares que le hizo comprar a la
Federación para usarla como sede pero que en realidad era su casa ya que le pertenecía a la familia de su mujer. Seppey sabía mucho pero no pudo contra el Gran Hermano del voley mundial.

Cuando Hugo Conte fue elegido por la Federación Internacional como uno de los mejores ocho jugadores del sigo XX, su hijo Facundo tenía 11 años. Mientras uno jugaba su última temporada en Italia, el otro daba sus primeros pasos en el Club Ciudad de Buenos Aires.
El tiempo pasó. En el 2002 Hugo jugó por última vez con la celeste y blanca, esa que tan bien representó en Argentina 1982 y Seúl 1988, con la que ganó dos medallas de bronce. Después de muchos años, hoy la Selección tiene un jugador muy talentoso con muchas de las cualidades técnicas del gran Hugo. Los toques buscando las manos de los bloqueadores, la calidad para definir hace de Facundo un digno heredero de su padre.
Y Hugo lo llevó bien. Primero lo aconsejó en cancha, cuando debutó en GEBA en 2007 y se dieron el gusto de jugar juntos y hasta fueron campeones de la Copa Argentina. Luego surgió la chance de dirigir al Catania, en la serie A2 de Italia, y ¿quién jugó en el Catania? Sí, Facundo. Al mismo tiempo, empezaba su propio camino en la Selección en la categoría Menores, donde se destacó en el equipo que terminó cuarto en el Mundial en Méjico. Con compañeros como Uriarte o Crer, ganaron el Sudamericano en Brasil y eso los catapultó a la Mayor, dónde integraron el equipo que terminó quinto en la Liga Mundial 2009.
Este año, con el fracaso de la Liga y la posterior depuración del plantel, los juveniles quedaron al mando del equipo y Facundo pasó a ser uno de los líderes. Con 157 puntos terminó cuarto en el ranking de máximos anotadores del Mundial. Además, su buen nivel en la Selección lo llevó a ser contratado por el Macerata de la A1 italiana, una de las mejores ligas del mundo. Allí Hugo fue elegido mejor jugador en 1987, 1990 y 1992. Ahora el heredero buscará que el apellido Conte vuelva a estar en lo más alto del mundo del voley.

Dos sets arriba y 24-21 en el tercero eran motivos suficientes para empezar a festejar. Así lo entendían los jugadores de Olympikus de Azul y sus casi dos mil hinchas que presenciaban la final en el gimnasio Sagrada Familia, con capacidad para la mitad de ese número. Pero dicen que nunca hay que cantar victoria. Náutico Hacoaj, que parecía muerto, dio vuelta el partido y se quedó con la cuarta Liga Argentina en una de las finales más recordadas de su historia.
Líder de la fase regular, los porteños ganaron 24 encuentros y sólo perdieron seis. Con el armador de 31 años Hernán Ferraro y el opuesto venezolano Ronald Sarti como figuras, vencieron a Regatas de San Nicolás en cuartos y a Club de Amigos en semis.
La serie final 1999-2000 se caracterizó por la paridad entre los dos equipos. Sarti marcó 40 puntos para que Hacoaj se lleve el primer juego. Olympikus empató en el segundo, con 3.500 espectadores en el Héctor Etchart de Ferro, dónde los de la colectividad hicieron de local. Luego, los futuros campeones se pusieron 2 a 1 en el único partido que se ganó en sets corridos. Y en el cuarto, con victoria de Olympikus en Azul, la cosa ya empezó a ponerse caliente: cuando los jugadores de Hacoaj entraban a la cancha, un hincha le dio una patada en la rodilla a Enrique Valle y en el tercer período algunos petardos cayeron cerca del árbitro principal.
"Jugamos con la gente encima. Cuando vas a sacar te pegan con una corneta en la cabeza, o te agarran de la camiseta, y así se hace todo muy difícil. Sabemos que es un estadio peligroso pero no tenemos miedo de volver a jugar acá, porque más allá de las agresiones verbales que podemos recibir, el veedor fue muy claro cuando dijo que ante cualquier suceso extraño, suspende el partido", decía Valle, de Hacoaj, en la previa del quinto partido.
Y la defi
nición no fue menos de lo que había sucedido hasta ese momento. En la madrugada de la noche anterior, "La 7", la barra brava azuleña, organizó una batucada en las puertas del hotel de los visitantes. Pero lo peor ocurrió el mismo día del partido. El chofer que debía ir a buscar a Hacoaj fue amenazado con armas de fuego en una estación de servicio. Los jugadores tuvieron que llegar a la cancha en patrulleros. Después, llegaría el increíble partido: los jugadores de Olympikus se abrazaban con el 24 a 21, la arenga del entrenador Mariano Silberstein, las jugadas mal definidas por Maly, Porello y compañía, y Hacoaj que lo daba vuelta con 34 puntos del imparable Sarti. Pero todavía quedaba un ingrediente en la polémica final. La bronca de la hinchada de Olympikus llevó a que varios simpatizantes arrojaran sillas desde la tribuna superior. Los de Capital no pudieron festejar tranquilos y debieron volverse como habían llegado: en patrulleros.

Se ríe, bromea con sus compañeros y cuando alguno sale reemplazado lo aplaude y le da una palmada de aliento. Gilberto Godoy Filho, más conocido como Giba, cada vez pasa más minutos al costado del banco de suplentes, pero no se desanima. En cambio, como capitán trata de animar y contagiar alegría a su equipo.
Jugador completo y perseverante, es admirado por su capacidad de salto pero también por su defensa. Así, la altura que consigue en ataque y los potentes remates se complementan con su sacrificio para impedir que la pelota pique en su campo.
La medalla de oro en Atenas 2004, los campeonatos mundiales de 2002, 2006 y 2010 y las ocho Ligas Mundiales son una muestra de la carrera exitosa que lleva jugando para la verdeamarelha. Sin embargo, no siempre fueron momentos felices para Giba: nació en una favela, a los seis meses de vida le diagnosticaron leucemia, un accidente desembocó en más de cincuenta puntos de sutura en un brazo y hasta afrontó una suspensión por consumo de marihuana cuando jugaba en el club italiano Estense Ferrara.
En la actualidad, Giba vive voley hasta en su casa. Su mujer es la ex jugadora rumana Cristina Pirv, con la que tuvo dos hijos. Y no tiene dificultad en expresar el amor que siente por su familia en el idioma que maneja su mujer. Cuando la selección brasileña ganó la Copa de Campeones en 2005, él se subió al podio con una camiseta que decía: "Cristina y Nicol, os quiero con toda el alma de mi corazón", escrito en esa lengua.
El jugador que más veces gritó ¡campeão! en la historia del voley brasileño ya no es tan requerido por su entrenador pero ni piensa en dejar la canarinha. “Quiero ganar un oro, o incluso una plata, en Londres 2012. Ahí ya me podría ir a casa y tirarme en la cama a ver voley por televisión”, dijo en Córdoba cuando vino en Julio a jugar el Final 6 de la Liga Mundial.

Las suspensiones durante la Liga anterior eran una mancha que querían dejar atrás. Aquella pelea en un partido ante Regatas de Mendoza había derivado en sanciones de 10 fechas para Giorello, una para Gálvez y 20 días sin dirigir para el entrenador Marcelo Méndez. Por eso en la temporada ´98-´99, River se preparó para jugar por objetivos grandes.
Marcelo Román, que venía de jugar el Mundial en Japón, fue elegido el mejor jugador del torneo. Además contó con Luis Gálvez, Diego Gutiérrez, Germán Weiner, Ariel Giorello, Nicolás Basigalup y los brasileños Jefferson y Marcos Dreyer.
En un torneo que se jugó por primera vez con el sistema rally point (el cambio de saque empezaba a valer un punto), Ferro volvía a ser el gran candidato, con Conte y Kantor como estandartes. Sin embargo, los de Caballito perdieron con Olympikus de Azul y se quedaron afuera en cuartos de final. Los bonaerenses fueron el primer caso de un equipo apoyado económicamente por una marca deportiva, que además los reforzó con dos jugadores.
River, mientras tanto, hacía su camino al título dejando atrás a Regatas de Mendoza y a la UBA. Y por la otra llave, Club de Amigos hizo lo propio con Hacoaj y Olympikus. Por lo tanto, por primera vez en la historia de la Liga llegaban a la final dos clubes de Capital.
Al mismo tiempo se había establecido que las finales se jugarían al mejor de siete partidos. Terminó favoreciendo a los de Nuñez, ya que el arranque del futuro campeón fue complicado. Empezó con dos derrotas y se vio obligado a ganar tres veces de visitante para definir de local.
Con el microestadio del Monumental lleno, incluso con la presencia del presidente David Pintado, River se llevó el sexto partido por 3 a 2 y demostró ser uno de los mejores equipos de Argentina, ya que en el 1997 había sumado además el título metropolitano.
Marcelo Méndez sintetizó el significado del campeonato conseguido: "Este título vale doble. Primero por el trabajo, porque entrenamos un promedio de 26 horas semanales, a lo que hay que sumarle el tiempo de juego y los viajes, por lo que durante seis meses pusimos la cabeza en este objetivo. Y el otro, fundamental para mí, que River es campeón con muchos jugadores desarrollados en el club. Porque Basigalup, Gutiérrez, Giorello, Gálvez, Pesci y Valdez son nuestros de verdad".

| LIGA ARGENTINA DE VOLEY | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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